El mundo no se detiene. Junio se acaba. Enseguida nos iremos de vacaciones y cuando nos demos cuenta ya estaremos de vuelta pensando en lo que haremos en los próximos días libres, aun tan lejanos. Todo pasa tan deprisa. Pero ahora toca pasar calor, tumbarse en la arena caliente, correr hasta la orilla y darse un chapuzón en las aguas de este Mediterráneo que tanto quiero y durante esos instantes ver la vida pasar, deleitarse con la suave brisa y respirar hondo, llenando nuestros pulmones de paz, una paz imaginada tal vez, pero paz al fin y al cabo, tan breve como el verano.
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