domingo 26 de junio de 2011

08:20

Domingo por la mañana. Es temprano, el pueblo comienza a despertarse poco a poco. Acaba de empezar el verano con una ola de calor y las playas abarrotadas de gente. Yo me estoy recuperando de un resfriado atroz que me dejó sin voz varios días y que me provocó una tos gracias a la cual dormir era prácticamente imposible. Las dos últimas noches he dormido de maravilla, casi del tirón, así que hoy saldré a correr.
El mundo no se detiene. Junio se acaba. Enseguida nos iremos de vacaciones y cuando nos demos cuenta ya estaremos de vuelta pensando en lo que haremos en los próximos días libres, aun tan lejanos. Todo pasa tan deprisa. Pero ahora toca pasar calor, tumbarse en la arena caliente, correr hasta la orilla y darse un chapuzón en las aguas de este Mediterráneo que tanto quiero y durante esos instantes ver la vida pasar, deleitarse con la suave brisa y respirar hondo, llenando nuestros pulmones de paz, una paz imaginada tal vez, pero paz al fin y al cabo, tan breve como el verano.

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