domingo 8 de mayo de 2011

LAGARTOS.

Ser un lagarto no debe estar tan mal. En invierno te buscas un refugio bajo tierra en el que puedas hibernar plácidamente durante los meses de nieves y escarcha y luego, cuando tu reloj biológico decida que es hora de despertar del letargo te estiras, te desentumeces y una vez has vuelto a tomar conciencia de tu cuerpo sales del escondite y te repantingas en la superficie para recibir los primeros y tibios rayos de sol de la primavera.

Los humanos hacemos algo parecido. Cuando llega la primavera enseguida nos echamos a la calle dispuestos a sentarnos en una terraza un mediodía soleado a tomar el vermut. Mientras el solo calienta nuestra piel y el alcohol nuestro estómago nos sentimos únicos en el Universo, una agradable sensación de euforia recorre nuestra espalda desde abajo hacia arriba y se libera en forma de escalofrío. El tiempo se podría detener en ese instante en el que nada más importa. El invierno ha quedado atrás. Volvemos a estar vivos.

3 comentarios:

  1. O también podemos irnos para una isla del caribeeeeeeeeeeee y estar repanchingaos todo el año...
    Besos!!
    Marta.

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  2. Efectivamente. Escribí hace un tiempo que esta primavera promete un verano. Gracias por tu visita ;)

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  3. Eso sería fantástico Marta!...

    Alba, un placer.

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